Allah es único en su unicidad, concede seguridad a sus profetas y mensajeros, protege a sus siervos prometiéndoles no ser jamás injusto con ellos, les concede seguridad a través de la legislación que descendió para ellos, en la que encuentran paz y tranquilidad en sus corazones. Él es quien los hará sentir seguros y a salvo ante el temor del Día del juicio Final.